Páginas

lunes, 22 de agosto de 2011

Quiero decirte que te extraño.


Porque se adormecen los pómulos
por encerrar gritos muerte
resignándose sin consuelo,
al final que llegó.


Y vas a pie.

Porque se inflaman las paredes
de mi garganta afligida,
angustiada, cansada
de gemir en silencio
por el recuerdo de tu sombra
del ala de tu sombrero
que ya no veré
protegiendo las alforjas
de aquel sol implacable
sobre cerros pelones de lo que antes fue pinar.

Y te alejás.

Y hoy, en las polvaredas,
tu recuerdo se mezcla con el hielo
y frío viento,
que huele a vos
al café con pan de la mañana,
al nacatamal de los viernes
y a los callos de tus manos
que los vi por última vez, cuando me dijistes adiós.

Y te fuistes, y te extraño.

4 comentarios:

Deja tu comentario, es siempre bienvenido.